sábado, 14 de abril de 2007

Black

- ¿Has venido por mí? - Preguntó la vieja desde la cama del hospital a un hombre que entraba en la sala.
- No, vieja. No he venido por ti. - Respondió resaltando la indolencia en sus ojos.
- ¡Ay que mal! ¿Entonces por qué has venido? ¿Viniste por alguien más? - Preguntó la vieja sin encontrar respuesta. - Aaaa... ya sé. Viniste por la linda doctora.
- Sí, vieja, vine por la doctora.
- Pero no viniste a llevártela. Viniste porque sientes cosas por ella, ¿no? - El hombre asintió con la cabeza ante las palabras de la anciana. - Perooo... ¿tienes permitidas esas cosas?
- No lo sé, vieja... no lo sé. - Contestó sentándose en una silla que estaba al lado de la cama.
- ¿Y ella sabe quién eres? - Preguntó ahora, sabiendo de antemano cuál era la respuesta... una negación. - ¿¡Y por qué la buscas si no sabe quién eres!? Eso es malo. Ella no puede ir donde tú vas.
- Pero ella me ama, vieja, y sí la puedo llevar conmigo. - Aseguró.
- Ah, pero eso entonces no es amor.
- ¿Por qué no?
- Porque si la amaras respetarías donde está ella ahorita y no la llevarías a un lugar donde aún no debe estar. - Le dijo.
- ¿Y qué es amor entonces?
- Cuando una persona te ama es cuando conoce tus más oscuros secretos y, sin embargo, no le importan. Cuando conoce tus manchas más grandes y las acepta junto a ti... - Le contestó. - Ella no sabe quién eres, ¿cómo podría amarte entonces? Y tú no confías en ella para contarle quién eres, ¿cómo podrías amarla entonces? - La vieja se acomodó en su almohada. - Ya déjate de esas tonteras y mejor llévame a mí. - Dijo en un tono casi de súplica.
- ¡Me lleva! - Exclamó el hombre levantándose bruscamente. - ¡Los que vengo a buscar se quieren quedar y los que pretendo dejar se quieren ir! ¿Ustedes están todos locos?
- Ella es joven y tiene mucho por vivir aún, mientras que yo soy vieja y he vivido más de lo que necesito. - Insistió. - Hace mucho que estoy lista.
- Eso no lo decides tú, vieja.
- He pasado por lo suficiente ya y guardo en mi corazón lo necesario. Ya llévame. No pido nada más... no necesito nada más.
- ¿Crees que tienes suficiente?
- Ella estará bien aquí y tú deberías dejarla. Ya tienes su linda imagen en tu mente y eso lo guardarás por siempre. Es mejor así. Si insistes en pelear por algo que no debe ser, esa linda imagen se hará fea y sucia, mejor sería que la guardaras en tu corazón tal como está... linda. Es mejor así.
- ¿Tú guardas una linda imagen en tu corazón, vieja? - Preguntó el hombre sentándose nuevamente en la silla. La vieja asintió con una sonrisa y sostuvo su mirada en los ojos del berdugo. Éste, entendiendo los sentimientos de la mujer, llevó su mano abierta al maltratado rostro de la vieja. Ambos cerraron sus ojos por algunos segundos y el aire se convirtió en absoluto silencio, quebrado sólo por un leve y frágil suspiro que escapó por los arrugados labios. - Descansa en paz, vieja.

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oooFusión de tres diálogos de "¿Conoces a Joe Black?"

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