Comandante en Jefe Jeiz
II... Irónica compañía.
Me sentía extraña sentada junto a él. Esa noche pensé, viéndole dormir como a un niño, lo irónica que era la vida. ¿Qué podía estar haciendo una de las máximas representantes de la ley junto a un sucio ladrón? No entendía qué había visto mi prima en alguien así como para confiarle tanto… ¡por todas las estrellas, se habían conocido sólo una noche atrás!
Para mí no era más que un patán que prefería robar antes que trabajar… bueno, aunque nos había dicho sus motivos y, por más que lo negué… eran ciertos.
No parecía tan hábil ni tan escurridizo enrollado entre la hierba mientras dormía.
Simplemente tenía que levantar mi espada y su carrera como delincuente habría terminado, pero mi prima dio una orden y no tuve más opción que cumplirla. Aunque la verdad es que, con todo lo que lo despreciaba, no se me habría hecho difícil escapar de mis deberes. No sé por qué no lo hice… mi corazón me detuvo, creo. Yo no sabía si era un traidor o un héroe, pero sí sabía que era un ladrón y yo la Comandante de las fuerzas que él violó cientos de veces. Sí, lo despreciaba… y también ese sobrenombre absurdo con el que me llamaba. ¡Que patán más fastidioso! Y con aires de sutileza, para peor. ¡Cretino!
Si tan sólo hubiese podido atacarle… si tan sólo hubiera podido matarle… si tan sólo…
Que bueno que no pude… sin duda ahora sería la mujer más infeliz del mundo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario